El Mundial, una fiesta tricolor

La Selección que dirige José Pékerman se mide a Grecia, un rival incierto, aunque no despreciable. Dieciséis años después de su última salida, Colombia vuelve a vivir la fiesta balompédica.

LibroFueron 15 años, 11 meses y 19 días de angustiosa espera. Aquellos colombianos que tuvieron la oportunidad de ver el juego contra Inglaterra, en el cierre del grupo G de la primera fase del Mundial de Francia-1998 guarda en su memoria recuerdos y sentimientos contradictorios. La amargura, sin embargo, pesa mucho más que cualquier hecho grato y desde ese 26 de junio el fútbol colombiano entró en un oscuro túnel del cual solo verá la salida este 14 de junio de 2014. Las tristezas se quedarán en los rincones del estadio Felix Bollaert, de Lens, y las alegrías germinarán en el césped del Mineirao, de Belo Horizonte.

Casi tres generaciones de colombianos crecieron sin saber qué se siente hacerle barra a su país en un Mundial de fútbol. Brasil, Argentina, Alemania, Italia, España y Holanda, entonces, aparecieron como sustitutos para canalizar esas emociones que revolvían el pecho, que buscaban un desahogo. Ese torrente de emociones reprimidas se transformó en un lazo muy fuerte, en una ilusión muy bien sustentada, a medida que la selección dirigida por José Néstor Pékerma labró el exitoso camino hacia Brasil-2014. Con lujo de detalles, la tricolor concluyó en el segundo lugar de la eliminatoria suramericana y, tras faltar a la cita en Corea del Sur y Japón-2002, Alemania-2006 y Suráfrica-2010, de nuevo está en la gran fiesta del balón.

El Pibe Valderrama, Léider Calimenio Preciado, Jorge Bermúdez, Freddy Rincón, Adolfo ‘Tren’ Valencia y los demás héroes de esa fantástica generación de los años 90, que nos sacó del ostracismo y nos puso en los primeros planos futbolísticos, ya no están. Al finalizar su andadura por los campos del mundo, se convirtieron en fieles hinchas de aquella selección a la que tanta gloria le dieron, ahora son devotos de esa camiseta que victoriosamente portaron. Son parte de esa masa de seguidores que palpitarán desde afuera, al igual que millones de compatriotas, con la ilusión de que la garganta se seque de tanto cantar goles.

Los tiempos han cambiado, no solo los nombres de los protagonistas de las gestas que nos llenan el corazón de orgullo patrio. Lo que en el pasado era un privilegio de los hombres o de algunas pocas mujeres que se atrevían a manifestar su corazón futbolero, hoy es una pasión familiar que nos involucra a todos, grandes y chicos, hombres y mujeres, hinchas o no. Y todos, en mayor o menor medida, vibramos al ritmo del poder goleador de Falcao García, de la zurda mágica de James Rodríguez, de las manos prodigiosas de David Ospina, de las descolgadas veloces de Pablo Armero, de los remates furibundos de Freddy Guarín, y nos sentimos dueños de esa tricolor que hoy más que nunca es un patrimonio nacional.

Lo que ocurrió en Italia-1990, Estados Unidos-1994 y Francia-1998 es algo del pasado y allí debe seguir. Algunos dirán que son recuerdos tristes, frustraciones, pero la verdad es que fue una década en la que los colombianos fuimos felices gracias al fútbol, gracias a nuestra Selección. Como lo somos ahora que el grupo dirigido por Pékerman nos devolvió la fe. Una fe que se pondrá a prueba en la mañana de este sábado 14 de junio cuando los 11 guerreros colombianos se midan a una Grecia que muchos menosprecian, pero que se halla lista para dar un nuevo zarpazo, como alguna vez lo hizo al consagrarse campeona europea.

Colombia regresa a la Copa Mundo y ese es un inmenso motivo de alegría no solo para los hinchas de fútbol, para los colombianos, sino también para todos aquellos que gustan de su buen juego, que admiran la entrega de sus jugadores, que se sienten representados por ella. Vivir las emociones de un Mundial de fútbol con el país compitiendo al lado de los mejores equipos del mundo es una sensación maravillosa que nadie puede describir. Es algo que solo puede sentirse y disfrutarse, como lo haremos los colombianos en esta primera fase que también comprende duelos contra Costa de Marfil y Japón, respetables y temibles rivales.

El balón rodó en Brasil-2014 el pasado jueves cuando el elenco anfitrión venció por 3-1 a la aguerrida y atrevida Croacia, que sucumbió a las flaquezas de su defensa y a los desaciertos del árbitro Yuichi Nishimura. Para los colombianos, sin embargo, el Mundial, el largamente esperado Mundial, se iniciará en el momento en que se dé el primer puntapié entre la tricolor y los y griegos. En ese instante, entonces, aquellos que vivimos las citas de los años 90 podremos volver a sentirnos niños y todos los que crecieron en estos casi 16 años de ayuno comprobarán en carne propia la conmovedora alegría que se siente, la adrenalina que recorre nuestras venas, cuando la camiseta por la que hinchamos es la de nuestro país, uno una pasión prestada. Se terminó la espera, solo resta que comiencen alegrías nunca experimentadas…

Sin Falcao García, el joven James Rodríguez es la gran esperanza de los hinchas (FIFA.com)
Sin Falcao García, el joven James Rodríguez es la gran esperanza de los hinchas (FIFA.com)

 

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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