El héroe más odiado, el villano más amado

Escogido por los jugadores y los aficionados como el mejor jugador de la Premier League, Luis Suárez fue verdugo de Inglaterra, que quedó con un pie por fuera del Mundial. De paso, revivió los fantasmas de la más humillante derrota de su historia, en 1950.

LibroEl pasado 28 de abril, la Asociación Profesional de Futbolistas de Inglaterra escogió al delantero uruguayo Luis Suárez, de Liverpool, como el mejor jugador de la Premier League en la temporada 2013-14. El belga Eden Hazard (mejor joven) y el marfileño Yaya Touré lo acompañaron en el podio y Roy Hodgson, técnico de la Selección Inglaterra, le entregó el galardón. Este 19 de junio de 2014, después de superar una lesión de rodilla que amenazó con dejarlo por fuera del Mundial de Brasil, Suárez le propinó un durísimo golpe al equipo nacional del otro país del que también es ídolo.

Aunque hubo algunas voces discordantes que rechazaron la nominación, como ‘míster NO’ Mourinho (que se opone a todo lo que la mayoría elige, por el simple ejercicio de llevar la contraria), los aficionados ingleses, los mismos que semana a semana llenan los estadios del Reino Unido y se deleitan con las acciones y las emociones de la liga más competitiva del planeta fútbol, le dieron su aval: días más tarde, también lo escogieron como el número uno. Y la voz del pueblo es la voz de Dios, se sabe. Porque además de muchos goles, desde que llegó a la cuna de los Beatles en 2011 el delantero ‘charrúa’ se ganó el corazón de los aficionados ingleses con abundantes cuotas de sacrificio. Y en Inglaterra lo idolatran sin distingo de camiseta, más allá de que cuando enfrente a sus equipos sea verdadera pesadilla.

¿Por qué? Porque Lucho o Luisito Suárez, como lo llaman en su país, es sinónimo de gol, y goles son amores. Y también sinónimo de espectáculo, que en Inglaterra es una exigencia permanente del hincha que paga la boleta. Se puede ganar o perder, se puede jugar bien o mal, pero siempre hay que correr y sacrificarse, siempre hay que brindarse por el espectáculo. Y Suárez cumple esas premisas a cabalidad, a tal punto que esa característica le ha permitido ser perdonado por algunas actitudes antideportivas que a cualquier otro jugador le habrían costado la defenestración inmediata. Pero a Suárez lo adoran en Inglaterra y harían lo que fuera, darían lo que fuera, por que nunca se fuera de allí. Por lo pronto, Liverpool le amplió el contrato hasta 2018.

Y fue en inglés que a Suárez le llegaron cientos de mensajes de aliento cuando en el juego contra Newcastle United el defensor galés Paul Dummett le cometió una falta que provocó una lesión en el menisco de la rodilla izquierda. Se prendieron las alarmas y no solo las del Liverpool, sino también las de la Selección Uruguay y las de todos aquellos aficionados que alrededor del mundo idolatran a Suárez, un depredador del área, un goleador de raza. El 22 de mayo fue operado y, contra todo pronóstico, el técnico Óscar Washington Tabárez lo incluyó primero en la prelista de 30 jugadores y, después, en la definitiva de 23 futbolistas que acudirían a Brasil.

El gol de Wayne Rooney pareció salvar a Inglaterra, pero no bastó (FIFA.com).
El gol de Wayne Rooney pareció salvar a Inglaterra, pero al final no bastó (FIFA.com).

No pudo jugar en el debut contra Costa Rica y su ausencia se sintió: Uruguay cayó sorpresivamente 1-3 con el chico centroamericano y puso en riesgo su permanencia en el torneo. Para rematar, a la Celeste le quedaban dos duelos de campanillas, de esos que suelen jugarse en cuartos de final o semifinales, pero que en Brasil-2014 quedaron sorteados para la primera ronda: contra Inglaterra e Italia, colegas excampeones mundiales. Y en el seno del equipo oriental todos sabían que sin Suárez, sin su goleador, era imposible pensar en una clasificación. Sin estar completamente apto (le faltaba ritmo de competencia), el jugador se apuntó para el duelo contra los ingleses y, fiel a su costumbre, terminó el partido como héroe y como villano.

Héroe para los uruguayos después de marcar dos golazos que significaron la victoria 2-1, villano para los ingleses, que quedaron al borde de la eliminación. El primero de cabeza, tras habilitación de Édinson Cavani, y el segundo de furibundo remate tras beneficiarse de un infortunada habilitación involuntaria de Steve Gerrard, su compañero del Liverpool. Corrió, entró al área, estableció la posición del arquero y desenfundó: GOL. Un tanto que dejó a Inglaterra con pie y medio en el aeropuerto, de camino a casa, porque ahora deberá golear a Costa Rica y esperar que Italia le dé una manita contra la Celeste en la última jornada del grupo. Claro, hay que esperar el resultado entre centroamericanos y europeos, previsto para este viernes, pero lo cierto es que Inglaterra ya no depende de sí misma, y eso es lo peor que le puede ocurrir a un equipo en la Copa Mundo.

La derrota contra Uruguay, de paso, revivió los fantasmas de 1950. Porque, no sobra recordarlo, el del Maracanazo no es el único fantasma de aquel certamen en el que Brasil fue, por primera vez, anfitrión de un Mundial. Tras negarse repetidamente a participar en las primeras cuatro ediciones del torneo, al final los inventores del fútbol se presentaron para Brasil-1950, con la confianza en quedarse con la corona. Entendían que eran los mejores candidatos, y no solo por ser los gestores del jueguito, sino por la calidad de sus jugadores. Una sensación que se fortaleció luego de vencer 2-0 a Chile en el debut, el 25 de junio en el estadio Maracaná de Río de Janeiro.

Sin embargo, cuatro días después, en el Mineirao de Belo Horizonte, Inglaterra sufrió la que hoy todavía es considerada la más humillante derrota de su rica y larguísima historia: perdió 1-0 con Estados Unidos, irónicamente un elenco de talla menor integrado en su mayoría por inmigrantes ingleses que practicaban el fútbol como aficionados. Un tal Joe Gaetjens, nacido en Haití, anotó el único gol a los 38 minutos del primer tiempo. Fue tan duro el golpe que el elenco inglés no se pudo reponer y quedó eliminado en primera fase tras caer con España, también por la mínima diferencia. Hoy, 64 años más tarde, el verdugo fue Luisito Suárez, nacido también en un pequeño país (aunque este sí de muy rica tradición), el mismo que cada semana los hace felices con su presencia en la Premier League. En el Arena de Sao Paulo, Suárez terminó en el héroe más odiado y en el villano más amado…

Casi se queda por fuera del Mundial y ahora marcó el resurgir de Uruguay: Luis Suárez (FIFA.com)
Casi se queda por fuera del Mundial y ahora marcó el resurgir de Uruguay: Luis Suárez (FIFA.com)

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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