Costa Rica se gradúa de ‘tumba grandes’

Por quinta ocasión en doce presentaciones, el elenco dirigido por Jorge Luis Pinto enfrentó a un excampeón mundial. Clasificó a los octavos de final y ahora va por el primer lugar del grupo.

Libro“Nos dijeron que nada teníamos que hacer, porque nos tocó el grupo de la muerte. Sin embargo, hoy los que están muertos son otros”. No lo pudo decir mejor el delantero Bryan Ruiz, gran héroe de la histórica victoria de Costa Rica sobre Italia (1-0), que el entregó al elenco del colombiano Jorge Luis Pinto el tiquete a los octavos de final en Brasil-2014. De paso, los ‘ticos’ le expidieron boletos de regreso a casa a los ingleses, que tras las derrotas acumuladas ya agotaron sus opciones matemáticas.

“Nos tocó un grupo difícil, es cierto. Pero vamos a prepararnos de la mejor manera y vamos a tratar de competir dignamente. Todo lo bueno que hagamos será ganancia”, fue lo que dijo Pinto en Costa do Suipe al finalizar el sorteo, que dejó a Costa Rica en el grupo D junto con tres temibles rivales: Uruguay, Italia e Inglaterra, tres excampeones mundiales. Hoy, sin embargo, con una fecha por jugar, el elenco centroamericano está entre los mejores 16 del mundo, los ingleses están eliminados y uruguayos e italianos se jugarán el otro lugar.

La victoria de Costa Rica resultó tan sorpresiva, tan inesperada, que la FIFA salió como una de sus tradicionales macanas: ¡les hizo control antidopaje a siete jugadores!, cuando lo establecido es que sean solo dos. Este insólito hecho, por supuesto, generó airadas protestas en la nación centroamericana. “La FIFA duda de Costa Rica: ordena doping para siete ticos”  (sic), tituló el periódico Al Día en su página web. Ruiz, Michael Barrantes, Keylor Navas, Celso Borges, Christian Bolaños, Marcos Ureña y Diego Calvo fueron los que debieron pasar por el cuartico a dejar su muestra.

Lo que a la FIFA se le olvidó es que Costa Rica dejó de ser un ‘tumba grandes’ en la Concacaf (suele ser una pesadilla para México) y ahora lo es también en la Copa Mundo. Y olvidó también que este país, de escasa tradición en comparación con los grandes del torneo orbital, jugó cinco de sus 12 encuentros contra equipos que alguna vez fueron campeones mundiales: Brasil (dos veces, dos derrotas), Alemania (una derrota), Uruguay (victoria) e (Italia). Siempre que jugó el Mundial, enfrentó a alguno de ellos, al menos, pero esta vez el sorteo de deparó tres, y todos en primera ronda.

El triunfo en el debut contra Uruguay, que fue más amplio (3-1), ya reunía méritos suficientes para ser considerado como el batacazo de Brasil-2014. Al fin y al cabo, la Celeste venía de ser cuarta en Suráfrica-2010 y es el campeón reinante de América. Sin embargo, esta victoria sobre Italia ofrece todos los ribetes de una hazaña. Mientras Uruguay vive de un pasado glorioso (su última corona fue la de 1950), la Azzurra alzó el trofeo hace nada más ocho años y es el único elenco europeo que disputó dos finales en torneos celebrados en América (ambas las perdió, en 1070 y 1994, contra Brasil).

El técnico Jorge Luis Pinto celebró a rabiar y no pudo contener el llanto (FIFA.com)
El técnico Jorge Luis Pinto celebró a rabiar y no pudo contener el llanto (FIFA.com)

Lo cierto es que este viernes 20 de junio, una fecha que para los costarricenses encierra tantas alegrías como el 15 de septiembre, día de la Independencia, fue Costa Rica la que jugó como si tuviera cuatro títulos mundiales en sus vitrinas. De principio a fin fue superior a una Italia que, fiel a su costumbre en la primera fase, estuvo muy por debajo de las expectativas, lejos del buen nivel que, por ratos, ofreció días antes contra Inglaterra. Más que buen fútbol, que sí lo tuvo, el conjunto de Pinto ofreció dos argumentos que su rival no supo sortear: jugó sin complejos (les perdió temor a los grandes, de tanto enfrentarlos, y entendió que hay que respetarlos, pero también que se les puede ganar) y fue muy disciplinado en la aplicación del libreto.

Jugó de tú a tú Costa Rica contra Italia, al punto que acumuló más llegadas de peligro que su rival. Cuando Bryan Ruiz anotó de cabeza al minuto 44 del primer tiempo, ya no era sorpresa que el chico se fuera arriba en el marcador: era superior en el terreno de juego. Y en el período complementario dio un concierto de aplomo, de madurez, de amor propio, de orden defensivo, precisamente las virtudes que identifican al técnico Pinto. Italia echó la casa por la ventana, metió tres delanteros a ver si alguno le resolvía el enredo, pero no pudo. Como en 1996 contra Corea del Norte y como contra la novata Eslovaquia en 2010, la Azzurra sufrió una humillación merecida. A diferencia de esas dos ocasiones, sin embargo, tiene aún la posibilidad de continuar en carrera: necesita empatar con Uruguay.

Cuando el árbitro australiano Benjamin Williams pitó el final del partido, los costarricenses celebraron como si hubieran ganado el título mundial. Por segunda vez en su trayectoria en la Copa Mundo, están en octavos de final. La primera fue en Italia-1990, cuando justamente un 20 de junio, con victoria 2-1 sobre Suecia, sellaron el tiquete. Lo mejor de todo es que ahora pueden pelear por el primer lugar del grupo, algo que ni el más optimista de los hinchas ‘ticos’ se hubiera imaginado antes de comenzar el torneo. La cenicienta a la que muchos daban por muerta con anticipación es hoy la grata revelación de Brasil-2014, y sueña con más. Así los de la FIFA crean que están dopados…

La desolación de Mario Balotelli es la de toda Italia. Otro papelón de la Azzurra (FIFA.com).
La desolación de Mario Balotelli es la de toda Italia. Otro papelón de la Azzurra (FIFA.com).

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