Colombia: otro paso en la ruta hacia Rusia-2018

La Tricolor acusó demasiado la ausencia de James Rodríguez. Mantuvo la segunda casilla y juega su suerte en los próximos duelos. Brasil, la siguiente escala del viaje.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018No se ganó, no se jugó bien, se sumó. Y a Rusia-2018 se llega sumando, sin duda. En ese sentido, Colombia dio un paso más en pos de un cupo directo a la próxima Copa Mundo, favorecida además por los resultados de sus rivales directos. Un empate sin goles y prácticamente sin emociones, uno de esos que dejan mal sabor de boca entre los hinchas, sobre todo entre aquellos que daban por descontada una victoria.

Contra Bolivia, en La Paz, no se jugó bien y se ganó. Contra Paraguay, en Asunción, no se jugó bien y se ganó. Contra Ecuador, en Quito, no se jugó bien y se ganó. La diferencia, entonces, está en el botín cosechado, porque el decorado fue el mismo. El problema radica en que al hincha (al que está sentado en la tribuna y al apasionado de los medios de distorsión) solo le sirve ganar: los medios justifican el fin.

Muy solo, y muy marcado, estuvo Radamel Falcao García en el ataque colombiano. Por eso, no pesó como se esperaba y no pudo anotar (FIFA.com).

Los empates y las derrotas, en el fútbol, son como la sangre: escandalosas. Distorsionan la realidad, nos hacen ver la situación como una tragedia, pero no es así. Las victorias, por su parte, son maquillaje puro: ocultan todas las imperfecciones, hacen que nos olvidemos rápidamente de los defectos, nos hacen creer que todo se hizo bien. Y ninguno de los extremos es adecuado para el análisis, porque nos ofrecen visiones distorsionadas.

¿Es tan decisivo el triunfo en casa de Venezuela, es el partido que garantiza un lugar en el Mundial? Allá ganó Paraguay, y hoy la Albirroja está por fuera de la Copa Mundo. Allá ganó Ecuador, y la amarilla hoy está por fuera de la Copa Mundo. Solo Brasil y Chile obtuvieron triunfos en el domicilio de la Vinotinto y están en puestos de clasificación, aunque la Auriverde no es referencia porque está un par de escalones arriba de los demás.


Colombia, por 3 puntos cruciales en la aspiración


Y Chile, tras la caída con Paraguay en casa, podría quedar fuera de la próxima Copa Mundo. Y la Albirroja, a pesar de su triunfo en Santiago, podría volver a ver el torneo por televisión. ¿Cuál es el motivo de tanto malestar, entonces? Una mala interpretación de la realidad, porque muchos esperaban que los 18 puntos que separan a Colombia de Venezuela en la tabla de posiciones se reflejaran en el campo de juego, en el trámite.

Sin embargo, el fútbol actual no es así. Lo primero que hay que decirles a esos acongojados hinchas es que si bien Venezuela sigue siendo el último de la fila (¿o penúltimo?), ya no es la cenicienta a la que todos se parrandeaban en el pasado. De hecho, honestamente, lo que refleja la tabla de posiciones es engañoso: la Vinotinto debería haber sumado algunas unidades más, porque no siempre fue inferior a sus rivales.

Juan Guillermo Cuadrado estuvo voluntarioso, pero no aportó la claridad que se necesitaba para hacerle daño al rival (FIFA.com).

Lo que ocurre es que en Colombia se vive con la creencia de que “todo tiempo pasado fue mejor” y, por eso, muchos viven anclados en el siglo pasado. Y el pasado del fútbol suramericano, esa época en la que la victoria sobre Venezuela se daba por descontada, quedó enterrada en el pasado. A algunos se les olvida, además, que en eliminatorias recientes allá cayeron Uruguay y Argentina, y Colombia también salió con la cabeza gacha.

También hay una creencia popular muy arraigada: que en las eliminatorias al Mundial no importa quedar eliminados siempre y cuando, siempre y cuando, no se pierda con Venezuela y se le gane a Argentina. Y varias veces sucedió eso, justamente: no se perdió con la Vinotinto, se le ganó a la Albiceleste y la Copa Mundo la todos vimos por televisión, incluidos los futbolistas de la Selección y los expertos que pusieron a rodar esas especies.

La verdad, y eso no se puede ocultar (porque no se ganó, solo porque no se ganó), es que Colombia no tuvo un buen partido. Como tampoco lo había tenido contra Bolivia, Paraguay y Ecuador. Esta vez faltó contundencia para anotar un gol. Hubo sacrificio, hubo disposición, hubo personalidad, hubo carácter, hubo respeto por el rival, virtudes que se destacaron (¿sobredimensionaron?) en las victorias anteriores y que ahora se desconocen.

Esta vez, contrario a aquellos encuentros, sí estuvo Radamel Falcao García, el mejor delantero colombiano de la actualidad. Y, además, en racha goleadora. Sin embargo, no se lo pudo aprovechar porque no hubo generación de juego ofensivo profundo, no hubo claridad. ¿Cuál fue la diferencia? La ausencia de James Rodríguez. En esas victorias en La Paz, Asunción y Quito, el zurdo cucuteño había sido el factor de desequilibrio.

Yimmy Chará fue uno de los más flojos de Colombia: nunca desequilibró y erró una opción clara frente al arco (FIFA.com).

Esta vez, por la ausencia obligada de Rodríguez, el técnico José Pekerman acudió a Édison Cardona y Yimmy Chará, reclamados a gritos por los hinchas de todas las condiciones. Y, la verdad, ambos quedaron en deuda. De hecho, fueron de los más discretos del partido, sin aportar lo necesario al punto que Falcao tuvo que salirse del área a rebuscársela, a tratar de tener contacto con el balón porque no hubo quién se lo entregara.

Y tampoco se ofrecieron alternativas como el desborde por las bandas con los laterales (que estuvieron demasiado preocupados por marcar), o la media distancia, o los cobros de pelota quieta. Pasa que las características de los jugadores son distintas y, por ende, los efectos de sus acciones son distintas. James sí es creativo, es pasador, es habilitador, es filtrador, es rematador y es goleador; Cardona y Chará también, pero solo en sus clubes.

Como tantas otras veces, en la víspera nos vendieron la idea de que el partido se había ganado con anticipación, de que el rival era muy poca cosa, de que cualquier resultado distinto a la victoria era una debacle. ¡Nada que ver! Se sumó, que era la prioridad, se conservó el segundo puesto, se conservó la ventaja sobre Uruguay y se alargó sobre Chile. Ese, más allá de las aristas estéticas, no es un botín despreciable.

El problema es que el resultado del partido contra Venezuela se ve con los ojos del próximo enfrentamiento, contra el líder y clasificado Brasil. Y los hinchas le tienen pánico a Brasil, y los hinchas de micrófono y redes sociales se arrodillan a la historia de Brasil. De la misma manera que se da por descontada la victoria sobre Venezuela, se contabiliza la derrota con Brasil. Ya en el primero de sus pronósticos se equivocaron, entonces…

Disciplina y sacrificio, las principales virtudes del equipo de Rafael Dudamel, que empleó a varios jóvenes en su nómina (FIFA.com).

Lo que no se puede perder de vista es que la eliminatoria al Mundial no es un torneo común y corriente, en el sentido que no otorga títulos, que da lo mismo ser primero que cuarto (y, eventualmente, quinto), porque lo único que vale es obtener el cupo. Y hasta ahora, con solo 270 minutos por disputar, Colombia tiene el suyo. Directo. Lo tendrá que confirmar contra Brasil, el próximo martes 5 de septiembre, contra Paraguay y Perú.

No fue un partido bonito, no fue un partido bien jugado por Colombia especialmente en el aspecto ofensivo. Fue, simplemente, una etapa más que se superó, una de trámite como dirían los comentaristas de ciclismo. Contra Brasil habrá alta montaña y luego una contrarreloj decisiva contra Paraguay, para definir en un embalaje contra Perú. El cupo al Mundial de Rusia-2018 Colombia lo tiene en las manos, y no lo puede dejar escapar…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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