Brasil vs. Holanda: ¿castigo severo o premio no merecido?

Más que el castigo que quieren hacer ver los técnicos, jugar el partido por el tercer lugar de pronto no resulta tan mal negocio para Brasil y Holanda. Más allá de esas consideraciones, en todo caso, uno y otro tienen tareas pendientes.

LibroCuando va a comenzar el Mundial, los técnicos, especialmente los de equipos como Brasil y Holanda, llamados a ser protagonistas hasta las últimas instancias, dicen que están preparados para disputar siete partidos. Claro, están pensando en que van a llegar a la final, no en que ese séptimo duelo es el que nunca nadie quiere protagonizar: el que entrega el casi nunca bien recibido honor del tercer lugar. Y quizás tengan razón, porque en el caso de la Verdeamarelha y de la Oranje este encuentro sabe a poco, tiene un inocultable tufillo a derrota, a castigo por no haber cumplido con los deberes propuestos.

Brasil, el dueño de casa, pidió la sede de la vigésima edición de la Copa Mundo con la expresa intención de ganarla ante su gente y borrar de una vez por todas la vieja afrenta del Maracanazo, aquella dolorosa derrota de 1950 a manos del Uruguay del Negro Obdulio Varela, Roque Gastón Máspoli y, por supuesto, Juan Schiaffino y Alcides Ghiggia, los autores de los goles de ese imborrable 16 de julio en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. Pero todos sabemos que el remedio resultó peor, mucho peor, que la enfermedad, pues camino de la final soñada Brasil sufrió la peor humillación de su historia, en el fútbol y en cualquiera otra disciplina deportiva: Alemania lo goleó 1-7 en semifinales.

Holanda, el equipo que más finales de la Copa Mundo disputó sin haber conseguido un título, esperaba tomarse revancha de lo ocurrido en Suráfrica-2010, donde en los últimos alientos  del último partido España la frustró, de la misma manera que Alemania lo había hecho en 1974 y Argentina, en 1978. Después de aquella histórica generación de Johan Cruyff, Johnny Rep, Johan Neeskens y Rob Rensenbrink, entre otros, que en los años 70 puso a Holanda en el mapa del planeta fútbol con el elenco que revolucionó el ambiente con su fútbol total y fue llamado la Naranja Mecánica por la perfección de sus movimientos en el campo, esta nueva camada esperaba sacarse la espina y, de una vez por todas, darle a su país un título que muchos consideran ya debería tener en sus vitrinas. Pero todos sabemos que el conjunto de Louis van Gaal empató con Argentina y sucumbió en la tanda con disparos desde el punto penalti y no solo no habrá título, sino que tampoco hay final.

Scolari, que tras la derrota con Alemania afirmó que ese último partido era un mal necesario, en la víspera cambió el discurso, seguramente porque al técnico anfitrión le queda muy mal desprestigiar la fiesta que armó su país por el simple hecho de no poder disfrutar el juego crucial. “El objetivo principal de salir campeón no va a suceder pero ahora tenemos otro menor que es terminar en el tercer lugar y darle a los brasileños una pequeña alegría. No es el fin del mundo terminar entre los cuatro”, afirmó. “Cuando dirigí la selección portuguesa en Alemania-2006, perdí el tercer puesto con el conjunto local por 3-1 y me di cuenta de la importancia que le dieron a esa conquista. Porque a partir de ahí comenzaron a crecer como equipo y a armar todo de nuevo, y eso es lo que quiero para mi selección”, agregó.

Regalarle una alegría al hincha es el objetivo de Brasil en el partido contra Holanda, por el tercer lugar del Mundial-2014 (FIFA.com).
Regalarle una alegría al hincha es el objetivo de Brasil en el partido contra Holanda, por el tercer lugar (FIFA.com).

Van Gaal, por su parte, se mantuvo crítico: “Este partido nunca debería ser jugado, lo he dicho desde hace quince años. Pero, en fin, hay que hacerlo. Además, no es justo porque el rival (Brasil) tendrá más tiempo para recuperarse”, se quejó. También manifestó su rechazo al desenlace de la semifinal: “Es mejor perder 7-1 que en la tanda de penales, porque de esa forma perdés el partido, nosotros empatamos y luego caímos en los penales y eso es muy triste”, afirmó. A pesar de su malestar, en todo caso, el DT holandés remarcó que su equipo tiene algo por qué luchar en esta última salida: “El nuevo objetivo del plantel es finalizar por primera vez en la historia de Holanda un Mundial invicto. Queremos hacer historia para nuestro país, porque el equipo siempre perdió al menos un partido en los Mundiales”, dijo.

Los técnicos tienen una manera muy particular de ver el fútbol, y más cuando el equipo que dirigen está involucrado, pero como todo ser humano a veces se equivocan. Y tanto Scolari como Van Gaal están en el indeseable partido por el tercer puesto debido a los errores que cometieron. El brasileño falló en la selección de los 23 jugadores, especialmente al haber dejado al margen a alternativas de talento como Kaká, Robinho y Ronaldinho. Además, se enterró el puñal con su terquedad al insistir con Fred y Hulk como atacantes, peso a que cada uno anotó apenas un gol y, peor aún, jamás fueron motivo de preocupación para las defensas contrarias. Lo cierto es que este Brasil del Mundial-2014 quedará marcado, hasta nueva orden, como el peor de la historia.

El segundo ciclo de Louis van Gaal con la Selección Holanda terminará, pase lo que pase contra Brasil, de la misma manera que el primero: sin cumplir los objetivos (FIFA.com).
El segundo ciclo de Louis van Gaal con la Selección Holanda terminará, pase lo que pase contra Brasil, de la misma manera que el primero: sin cumplir los objetivos (FIFA.com).

Van Gaal, por su parte, prefirió la habitual estrategia de morirse con la suya, sin intentar algo distinto. A pesar de contar con una buena dosis de talento en su elenco, como Arjen Robben, Robin van Persie, Wesley Sneijder, Dirk Kuyt o Memphis Depay, siempre le apostó al contragolpe. El único partido en el que asumió la iniciativa fue contra Costa Rica, en cuartos de final, y naufragó en una intrascendencia que lo llevó a la definición con tiros desde el penalti. En el resto, especuló, se agrupó atrás, cuando pudo marcó rápido y luego sacó provecho de la rapidez de sus delanteros. Así sucedió contra España, Australia, Chile, México y Argentina. Está bien que un planteamiento sea efectivo, pero no puede ser la única alternativa. Lo más doloroso del caso de los holandeses es que con esa misma táctica se vieron frustrados contra España en Suráfrica-2010, y por lo visto no aprendieron la lección.

Además, siendo justos, Brasil y Holanda no deberían haber llegado a las semifinales. Los dueños de casa pasaron de agache contra Chile y Colombia. Frente a los chilenos, que los tuvieron contra las cuerdas, el horizontal del arco defendido por Julio Cesar evitó la caída en el minuto 120 tras un furibundo remate de Mauricio Pinilla. Contra Colombia, se sabe, la mano del árbitro español Carlos Velasco Carballo, eficiente títere de la FIFA, la multinacional de la corrupción, le permitió manejar el partido a su acomodo; marcó temprano, se valió de la tardía reacción de la Tricolor y, cuando su único recurso era tirarla de punta para arriba, el réferi acudió como oportuno salvavidas. Hasta que llegó el duelo con Alemania y allí el castillito de naipes se derrumbó, porque los argumentos futbolísticos estaban pegados con babas. Y que Scolari agradezca la gentileza de los teutones, que en el intermedio del partido, con el marcador 5-0 a su favor, acordaron apiadarse de su rival.

Holanda, por su parte, tenía pie y medio en el avión de regreso a casa cuando Sneijder marcó el empate contra México, en el minuto 88 del partido de octavos de final. Luego, en el cuarto minuto de adición, el árbitro portugués Pedro Proença pitó un penalti que los aztecas aún discuten, y Klaas-Jan Huntelar transformó una casi segura derrota en insospechada victoria. Después, en un juego en el que quedaron al descubierto sus limitaciones, la Costa Rica de Jorge Luis Pinto la exprimió al máximo, obligándola a ir a la tanda desde el punto penalti. Es cierto que aquel día el golero centroamericano Keylor Navas fue la figura, pero también lo es que el elenco tico bien pudo ganar, pues gozó de varias ocasiones muy claras.

Entonces, visto desde este otro ángulo, no ya el de los entrenadores comprometidos, jugar el partido por el tercer lugar de pronto no resulta tan mal negocio para Brasil y Holanda. Más que el castigo que quieren hacer ver los técnicos, a lo mejor este séptimo encuentro es un premio no muy merecido. Más allá de esas consideraciones, en todo caso, uno y otro tienen tareas pendientes: el local, recuperarse de la goleada sufrida y despedirse de su público con una imagen menos negativa; el visitante, completar la campaña invicta para dejar una marca que otras generaciones no pudieron alcanzar.

El hincha brasileño ya sufrió demasiado en este Mundial y el último partido es la oportunidad de la reivindicación para el elenco dirigido por el técnico Luiz Felipe Scolari (FIFA.com).
El hincha brasileño ya sufrió demasiado en este Mundial y el último partido es la oportunidad de la reivindicación para el elenco dirigido por el técnico Luiz Felipe Scolari (FIFA.com).

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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