Argentina, la grande, de la mano de Lionel Messi, está de vuelta

Fenomenal concierto del argentino, que convirtió los goles de la victoria 3-1 sobre Ecuador, en Quito, para sellar el cupo al Mundial de Rusia-2018 con lujo de detalles y por méritos propios. La gran noticia es que apareció el equipo y, por primera vez, respaldó al genio.

Colombia Mundial En Contravía rumbo a Rusia-2018No solo es, por lejos, muy lejos, el mejor futbolista del mundo. Ahora descubrimos que Lionel Messi es también, con lujo de detalles, ¡un genial libretista! Porque, vaya trama la que preparó para su última puesta en escena en la eliminatoria suramericana al Mundial de Rusia-2018: ¡Él solo fue una sinfónica!, y con un triplete goleador, garantizó la presencia de Argentina en la próxima Copa Mundo, tras vencer 3-1 a Ecuador.

El hincha argentino reclamaba que apareciera el mejor Lio Messi, aquel de las épicas victorias en el FC Barcelona; pedía a gritos que Lio Messi se echara el equipo al hombro, como lo hizo Diego Armando Maradona en México-1986, y lo condujera a las alegrías; imploraba de rodillas que el genial Lio Messi que había tenido que tragarse los sapos de tres finales perdidas diera una demostración de su calidad y jerarquía.

Lo que nadie imaginaba es que Messi brindara un concierto de estas características. Unos entonados acordes que inspiraron a sus compañeros, que finalmente le dieron el respaldo del que nunca antes había disfrutado. Apareció Argentina, la gran Argentina de la historia, la dos veces campeona mundial, y enterró las ilusiones de quienes querían verla derrotada, eliminada, humillada, vilipendiada.


¡A pura testosterona, Colombia clasificó a Rusia-2018!


Terminó en fiesta, pero pudo ser desastre, la más grande tristeza de la historia del fútbol argentino. Antes de que el reloj marcar los primeros 60 segundos de juego, y cuando los jugadores apenas se acomodaban en el campo, el habilidoso Romario Ibarra puso en ventaja a Ecuador: ¡Qué mazazo! En la altura de Quito, en un terreno en irregulares condiciones por la lluvia, con la urgencia del triunfo, el panorama se tornaba negro oscuro.

¡Adversidad total, pánico absoluto! ¿Qué más se necesitaba para acabar de hundir a una Argentina a la que poco, casi nada, le había salido bien en esta eliminatoria? Ya no se trataba solo de ganar el partido para asegurar el cupo en Rusia-2018, sino que urgía una demostración de jerarquía, de carácter, de amor propio y de huevos para evitar quedar marcados como la generación que lo perdió todo.

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El dueño del balón y del planeta fútbol: grandiosa demostración de talento y jerarquía la de Lionel Messi en Quito contra Ecuador (FIFA.com)

Los siguientes 11 minutos fueron, sin duda, los más difíciles y dolorosos de la vida de Lionel Messi, de sus compañeros en la Selección Argentina, del fútbol argentino en los últimos 48 años. ¡Eternos, 660 segundos interminables! Hasta que Lionel Messi frotó la lámpara y cambió el rumbo de la historia, literalmente. Fue el punto bisagra, como se dice en Argentina, el antes y el después de una historia que iba por el peor de los caminos.

Una rápida, precisa y letal combinación de Messi con Ángel Di María (uno de los más resistidos, uno de los mayores sacrificados del proceso) desembocó en el 1-1. Corría el minuto 12 del partido y fue, entonces, cuando comenzó el concierto de Messi. ¡Qué respiro! El empate, igual, no servía para la tabla de posiciones, pero cómo ayudaba para aplacar los nervios, para exorcizar los temores, para alejar los fantasmas.

Ocho minutos más tarde, a los 20, recogió un rebote en el área y castigó de nuevo. ¡Euforia total! Vive, Argentina vive. No encontraba Ecuador la forma de controlar a Messi, ni siquiera una alternativa para estorbarlo. El astro brillaba en su máximo esplendor y encandilaba a propios y extraños. Con el 1-2 a favor del visitante se cerró la primera parte, un resultado que reivindicaba a Argentina y ponía a penar a sus rivales directos.

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Después de tantas decepciones, de tanto sufrimiento, Argentina volvió a celebrar. Partido redondo para asegurar el cupo en el Mundial (FIFA.com).

En la segunda parte, la premisa era marcar un gol más para alargar la distancia y evitar un empate que diera al traste con la ilusión. Y Ecuador salió a resarcirse, con decisión, con vergüenza, con coraje. Y apretó cerca del área de Sergio Romero (que siempre respondió con acierto), pero nunca generó zozobra en el área de la Albiceleste. Argentina, sin echarse atrás como en partidos anteriores, reguló fuerzas y privilegió la inteligencia.


Eliminatoria: Suramérica tiene en vilo al planeta fútbol


Enchufado como estaba, era cuestión de tiempo que Messi sentenciara el juego. Eso ocurrió a los 17 minutos, luego de que le robó el balón a un zaguero en la salida, eludió a otros tres rivales y, cuando el arquero Máximo Banguera dio el paso para achicar, se la embocó en un ángulo imposible. ¡3-1, partido liquidado, clasificación sentenciada! Los siguientes 35 minutos, hasta que sonó el pitazo final, fueron de mero trámite.

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Incontrolable, indescrifrable, letal. Así estuvo Lionel Messi en Quito para ser el gran protagonista de la victoria 3-1 sobre Ecuador y sellar el tiquete a Rusia-2018 (FIFA.com).

Tras caer en la final de Copa Mundo de Brasil-2014 frente a Alemania (0-1) y resignar el trofeo de la Copa América de 2015 y 2016 frente a Chile, en ambas oportunidades tras definición con tiros desde el punto penalti, Argentina y Lionel Messi no podían volver a fallar. Quedar por fuera del Mundial-2018 hubiera significado la peor de las humillaciones, darles la razón a los estúpidos que afirmaban que la Albiceleste es el hazmerreír del fútbol.

El técnico Jorge Sampaoli, sus compañeros, el fútbol argentino, Argentina entera y el planeta fútbol reclamaban, imploraban, que apareciera el verdadero Lionel Messi y llevara a su país a la próxima Copa Mundo. Se hizo esperar, se hizo extrañar, se hizo rogar, pero finalmente el genio brilló con luz propia, en toda su intensidad, y le puso punto final a la historia de dolor, amargura y sufrimiento en que se había tornado la eliminatoria.

Uno puede odiar a Argentina simplemente porque es fácil pegarse del estereotipo de la pedantería y la arrogancia (que existe, por supuesto, como en cualquier otro país del mundo); uno puede estar en desacuerdo cuando alguien afirma que Lionel Messi es el mejor jugador de la actualidad y uno de los mejores de la historia; y uno, finalmente, como aficionado, está en su derecho de alentar por el equipo que le venga en gana.

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Por primera vez, el equipo arropó al genio y Lionel Messi cambió el rumbo de una historia que iba por el peor de los caminos (FIFA.com).

Lo que nadie con dos milímetros de seso puede ignorar, desconocer o menospreciar es el inmenso privilegio que tenemos quienes vivimos en esta época, la era de Lionel Messi. Cualquiera otro en su lugar se hubiera cansado, se hubiera rendido, se hubiera ido tranquilo a vivir su vida, a gozar del cariño, los éxitos y el reconocimiento que le brindan en Barcelona. Messi, en cambio, escogió el camino más tortuoso, y salió airoso.

La mejor versión de Lionel Messi apareció, el equipo descubrió su potencial y Argentina clasificó con lujo de detalles, por méritos propios, al Mundial de Rusia-2018. No se ganó nada, no se obtuvo un título; paradójicamente, se ganó mucho (se recuperó el corazón del adolorido hincha) y se obtuvo mucho (el respeto que se había perdido y la seguridad de que hay con qué cosechar alegrías). Argentina, la gran Argentina, está de vuelta…

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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