Alemania, primer equipo centenario de la historia

La goleada 4-0 sobre Portugal se festejó por partida doble, pues fue el partido número 100 en sus 18 participaciones en el torneo. Una vez fue un chico, pero hoy es un temible gigante.

LibroPodría haber sido un partido más, el primero de su participación en Brasil-2014, pero no lo fue. Por el contrario, resultó uno muy destacado, uno que quedará marcado en la historia de la Copa Mundo, y no solo por el resultado. El que Alemania jugó este lunes 16 de junio fue el encuentro número 100 de sus registros, cifra que lo convierte en el primero equipo centenario de los Mundiales. Y terminó en fiesta, porque una goleada 4-0 sobre Portugal, el rival más duro en el grupo G, no estaba en los planes de muchos.

Era el choque de dos serios aspirantes a la corona, según la creencia popular, un duelo de esos que debería haberse realizado en instancias más decisivas, no en primera ronda. Sin embargo, el sistema que se empleó en diciembre pasado para establecer los bombos del sorteo deparó esta clase de atractivos desde bien temprano, de la misma manera que, por ejemplo, España y Holanda, los finalistas de Suráfrica-2010, se vieron las caras en su estreno. Y, vaya casualidad, ese juego también terminó en goleada sorpresiva: 5-1 a favor de los tulipanes.

Alemania fue uno de los países europeos que se negó a cruzar el Atlántico para disputar la primera edición de la Copa Mundo, realizada en Uruguay en 1930. Por eso, su debut se produjo cuatro años más tarde, cuando el certamen fue acogido por Italia. Su primera participación se dio ante 8000 aficionados en el estadio Giovanni Berta, de Florencia, y significó una goleada: 5-2 sobre Bélgica. Edmund Conen fue la figura de aquel encuentro, que fue arbitrado por el italiano Francesco Mattea, al apuntarse una tripleta (otra coincidencia con el partido frente a Portugal). Solo 25 minutos necesitó  Alemania, que esa vez fue dirigida por el técnico Otto Nerz, para celebrar su primer gol: Stanislaus Kobierski fue el autor.

En esa primera participación, Alemania llegó hasta las semifinales, instancia en la que fue derrotada por Checoslovaquia, uno de los grandes de Europa en esa primera mitad del siglo XX. Terminó en un muy digno tercer puesto, tras derrotar a Austria (3-2) en el duelo de consolación. Cuatro años más tarde, en suelo francés, la aventura fue efímera. El sorteo le deparó un rival difícil como Suiza, con el que igualó en el primer encuentro, disputado en el Parque de los Príncipes de París el 4 de junio de 1938. Fue 1-1 al cabo de 120 minutos y, por eso, se programó un nuevo enfrentamiento, programado para el 9 de junio. Esa vez, los helvéticos funcionaron como un relojito y se impusieron 4-2.

La última vez que Alemania estuvo ausente de la Copa Mundo fue en 1950, precisamente la primera vez que Brasil fue sede. Y no fue por voluntad propia o por incapacidad de su elenco, sino por una decisión de la FIFA motivada por la presión de países como Francia, Italia e Inglaterra. ¿El motivo? Se le castigó por haber provocado el inicio de la Segunda Guerra Mundial, un conflicto bélico que consumió millones de vidas de europeos, principalmente, e impidió que los Mundiales se siguieran desarrollando de manera normal. Alemania y Polonia, su socio en las hostilidades, no pudieron participar en las eliminatorias y debieron esperar una nueva oportunidad.

La de Alemania se dio mucho antes de lo esperado, con ocasión de Suiza-1954. Por aquel entonces, su territorio estaba en plena reconstrucción tras los daños sufridos en la guerra y el fútbol era lo que menos les interesaba a sus gobernantes y ciudadanos. Sin embargo, se presentó, clasificó y llegó a la quinta Copa Mundo como uno más. Cuando se inició la competencia, nadie daba un peso por Alemania y había una razón fundamental: nadie conocía a sus jugadores, nadie tenía antecedentes de su nivel de juego, no había razón para temerle. Aunque parezca increíble, en esa época Alemania era un chico de Europa, muy lejos de la superpotencia que hoy conocemos y admiramos.

Debutó con una goleada 4-1 sobre Turquía, pero pronto tropezó, y duro, frente a la poderosa Hungría, el mejor equipo de mundo en esa década de los 50: fue 3-8 después de que el técnico Sepp Herberger decidió emplear una nómina emergente. Tras la victoria de los turcos contra Corea del Sur, el otro integrante del grupo, fue necesario un partido de desempate con Alemania para definir el segundo clasificado a cuartos de final. Los germanos les repitieron la dosis, esta vez 72. En esa segunda ronda sacó a Yugoslavia (2-0) y adquirió chapa de candidato tras dejar en el camino en semifinales a Austria, uno de los conjuntos más respetados de la época, luego de vencerlo 6-1. Llegó, entonces, a una final en la que la esperaba la temible Hungría.

Lo que ocurrió aquel 4 de julio en el Wankdorf Stadium es conocido como ‘el milagro de Berna’: tras ir en desventaja de 0-2 a los 8 minutos, Alemania se repuso, igualó el partido y, mejor aún, obtuvo la victoria a 6 minutos del final. El fabuloso elenco magiar, con Kocsis, Puskas, Czibor y compañía, se inclinó ante el nuevo gigante del fútbol mundial. A partir de entonces, comenzó a escribirse una historia de triunfos, de partidos épicos, de hazañas sin par. En 1974, como local, obtuvo el bicampeonato orbital venciendo a la sorprendente Holanda de Johan Cruyff, la famosa Naranja Mecánica del fútbol total. Y llegó al tri en 1990, contra la Argentina de Diego Armando Maradona, en el Mundial de Italia.

Alemania tiene la mayoría de los récords más importantes de la historia de los Mundiales, y los que no posee están en poder de Brasil. Es el país que más finales disputó (siete), el que más veces perdió ese duelo final (cuatro). Tiene supremacía sobre todas las regiones en las que está dividido el planeta fútbol: África (4 victorias, un empate y una derrota), Asia (seis victorias), Concacaf (cinco victorias y un empate), Conmebol (13 victorias, cuatro empates y 2 derrotas), Oceanía (una victoria) y Europa (33 victorias, 13 empates y 16 derrotas). Solo Brasil la supera en la estadística histórica, pero hay algunos rubros en los que Alemania se dio mañas para adelantarse a los suramericanos, como este de ser el primer equipo en completar 100 juegos en el torneo.

Su historial, en 18 participaciones, se resume en 61 partidos ganados, 19 empatados y 20 perdidos, con 210 goles anotados y 117 recibidos, para un fantástico rendimiento del 67,3 por ciento. Hubo una época en la que, así resulte difícil creerlo, Alemania era un chico de los Mundiales; hoy, en cambio, es uno de los gigantes, uno de aquellos que le dan lustre al torneo cada vez que salen al campo de juego. Y a pesar de tanta gloria acumulada, nunca pierde el hambre y siempre juega como si cada partido fuera la final. Como lo hizo este 16 de junio, en el que ridiculizó a Portugal y a Cristiano Ronaldo, con un 4-0 que resultó demasiado corto. Una goleada que valió por 100…

Con una tripleta, Thomas Mueller fue el héroe de la goleada contra Portugal (FIFA.com)
Con una tripleta, Thomas Mueller fue el héroe de la goleada contra Portugal (FIFA.com)

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