Ahora la Pulga es una hormiga y todo cambió

Antes, Argentina jugaba para Maradona y durante mucho tiempo intentó hacerlo para Messi; ahora, el 10 juega para el equipo y las sonrisas regresaron, el sueño continúa: la Albiceleste venció a Bélgica y, tras 24 años de frustraciones, está en semifinales.

LibroVeinticuatro años después, se rompió el hechizo, se acabó la mufa: Argentina está en semifinales del Mundial-Brasil-2014, de la mano de la mejor versión de Lionel Messi. El conjunto de Alejandro Sabella jugó el mejor partido del torneo y venció por la mínima diferencia a Bélgica, que fue el trampolín al título en México-1986. Ahora, la Albiceleste se medirá a Holanda, un viejo conocido, en procura de un cupo a la final. Alemania y Brasil, finalistas de Corea del Sur y Japón-2002, jugarán la otra llave.

Desde hace mucho tiempo se habla de los fantasmas como protagonistas del Mundial-2014, especialmente de aquellos que viven y se pasean a lo largo y ancho de la geografía futbolística del país de los pentacampeones mundiales: los del Maracanazo de 1950. Sin embargo, esos célebres gasparines no fueron los únicos que cobraron protagonismo con el primer puntapié de la Copa Mundo, porque otros participantes (por no decir todos) cargaban con los suyos. Como Argentina, que desde Italia-1990, cuando perdió la final con Alemania con aquel penalti inventado por el árbitro mexicano Edgardo Codesal, estaba ausente del póker de ases de la Copa Mundo.

De aquel equipo, dirigido por Carlos Salvador Bilardo y comandado por Diego Armando Maradona, se ha dicho que es la más discreta de versión de la Albiceleste desde que Argentina irrumpió en los primeros planos de la era moderna de los Mundiales conquistando el título como local en 1978. Discreto o no, sin embargo, ningún otro equipo argentino había inscrito su nombre en las semifinales, pese a que hubo buenos elencos como el de Francia-1998 (con Daniel Pasarella, eliminado por Holanda en cuartos) o el de Alemania-2006 (con José Néstor Pékerman, sacado por Alemania en la definición con tiros desde el punto penalti en la misma instancia).

El último recuerdo feliz para el fútbol argentino en los cuartos de final tiene nombre propio: Sergio Goycochea, entonces custodio del arco albiceleste, hoy exitoso presentador de televisión. Fue el 30 de junio de 1990, en el estadio Comunale de Florencia, cuando contuvo los disparos de Dragoljub Brnovic y Faruk Hadzibegic, los dos últimos de la tanda de cinco, y enterró las ilusiones de los balcánicos. El marcador de la serie fue 3-2 (anotaron José Tiburcio Serrizuela, Jorge Luis Burruchaga y Gustavo Abel Dezotti, erraron Maradona –lo tapó el arquero– y Pedro Troglio). Después, la historia se repitió contra Italia en semifinales y luego llegó esa final con un triste epílogo orquestado por la podrida maquinaria de la FIFA (Vea el video de la definición: Argentina-Yugoslavia – 1990).

Ángel Di María, Gonzalo Higuaí, Lucas Biglia y Lio Messi cantaron la alegría que también es de todo un país (FIFA.com).
Ángel Di María, Gonzalo Higuaí, Lucas Biglia y Lio Messi cantaron la alegría que también es la de un país (FIFA.com).

La maldición se inició en Estados Unidos-1994, y desde la primera fase. Al terminar el segundo partido de esa instancia, con victoria sobre Nigeria, la FIFA anunció que Maradona había dado positivo en el control antidopaje y lo expulsó del torneo. El elenco dirigido por Alfio ‘Coco’ Basile no pudo reponerse de semejante mazazo y cayó con la gélida Rumania en octavos de final (2-3). Tras haberse visto obligada a jugar el repechaje por primera vez en su historia (contra Australia), la Albiceleste pintaba para grandes logros en la tierra del Tío Sam, pero la abrupta salida de su astro supuso un golpe sicológico que aniquiló a un grupo en el que aparecían Gabriel Batistuta, Diego Simeone, Óscar Ruggeri, Claudio Caniggia y Ariel ‘Burrito’ Ortega, entre otros (vea del video del último partido de Maradona en los Mundiales: Argentina vs. Nigeria).

En Francia-1998, bajo la conducción de Daniel Alberto Passarella, Dennis Bergkamp fue el verdugo cuando ya se jugaba el tiempo de reposición y el partido iba, inexorablemente, para la prórroga. Pero como en el fútbol cada jugada es una caja de Pandora, en un fulminante contragolpe el elegante 9 tulipán sacrificó al portero Carlos Ángel Roa y mandó a la Albiceleste de regreso a casa. Un regreso que, en el caso de Corea del Sur y Japón-2002 se dio mucho antes: en la primera ronda. El fantástico equipo al mando del Loco Marcelo Bielsa, increíblemente, salió en el denominado ‘grupo de la muerte’, tras empatar con Suecia, caer con Inglaterra y derrotar a Nigeria. Fue la peor actuación de Argentina en más de cuatro décadas, pues la última vez que había salido en esas primeras de cambio había sido en Suecia-1958.

Con José Néstor Pékerman en el banco y una fantástica camada que le brindó a Argentina múltiples alegrías y títulos en las categorías juveniles, el Mundial de Alemania-2006 supuso una frustración. El tránsito perfecto se detuvo en cuartos de final, contra el dueño de casa, que logró evitar la derrota a poco del pitazo final gracias al siempre oportuno Miroslav Klose. Sin tantos en los suplementarios, en la tanda con disparos desde el punto penalti se sentenció una dolorosa eliminación: por primera vez, la Albiceleste perdió esa tanda, en aquella definición en la que se dijo que el arquero Jens Lehman acudió a un papelito en el que había anotado para qué lado cobraban los argentinos. Lo cierto es que tapó los de Roberto Ayala y Esteban Cambiasso y garantizó la continuidad del anfitrión. Ese día, se recuerda, por una lesión Argentina perdió al portero Roberto Abbondanzieri, especialista en esta materia.

El DT Sabella parece haber encontrado la fórmula para potenciar el juego de Lio Messi en lo colectivo (FIFA.com).
El DT Sabella parece haber encontrado la fórmula para potenciar el juego de Lio Messi en lo colectivo (FIFA.com).

Y Alemania de nuevo fue un escollo insalvable en Suráfrica-2010, aunque en circunstancias distintas: esa vez, el elenco de Joaquim Loew aprovechó la fragilidad defensiva de los dirigidos por Diego Armando Maradona y triunfó 4-0. Con el Diego en el campo, por última vez Argentina había llegado a las semifinales, pero con el Diego en el banco se despidió sonrojada. Por eso, entonces, el partido de este 5 de julio contra Bélgica no era un partido cualquiera, y no solo por la instancia que se disputaba. Sabella y sus muchachos sabían que no podían repetir la historia del último cuarto de siglo, porque eso sería condenarse al olvido. Y con argumentos diferentes a los esperados, aprobaron el examen con nota sobresaliente y, otra vez, están entre los cuatro mejores del mundo.

¿Qué fue lo que cambió? Puede decirse que desde 1978, y de manera más marcada desde que Maradona acudió a España-1982, su primer Mundial, Argentina se acostumbró a depender de una individualidad. Primero Mario Kempes, luego Maradona. Y al hincha siempre le gustó, a pesar de que los entrenadores se preocuparon por montar un grupo, un colectivo que pudiera dar respuestas variadas, no solo las que ofreciera el genio de turno en una tarde de iluminación. Los experimentos de Passarella con Ariel Ortega en Francia-1998 y de Pékerman con Juan Román Riquelme en Alemania-2006 fueron los más destacados, pero no haber podido superar la barrera de los cuartos de final reforzó la teoría popular de que se necesitaba un sucesor para el Diego.

Y llegó: Lionel Messi. Sin embargo, el chiquitín rosarino apenas jugó en Alemania-2006, porque el DT Pékerman consideró que aún estaba muy joven para soltarle la responsabilidad, y en Suráfrica-2010 acaso exhibió chispazos. En Brasil-2014, su tercera Copa Mundo, con 27 años, el mundo del balón esperaba un Messi que se pareciera, y mucho, al Maradona de México-1986. Sin embargo, tanto el técnico Sabella como el propio jugador nos sorprendieron a todos, especialmente en este duelo contra Bélgica, el más duro que Argentina enfrentó en lo que va corrido del torneo. En los primeros partidos, en los que el funcionamiento colectivo fue discreto, Messi hizo la tarea y con goles decisivos garantizó victorias que permitieron trabajar con tranquilidad y acallaron las críticas.

Como en México-1986, Argentina frustró a Bélgica, que una vez más se quedó corta (FIFA.com).
Como en México-1986, Argentina frustró a Bélgica, que una vez más se quedó corta (FIFA.com).

En octavos de final, contra una ultradefensiva Suiza, que lo marcó con tres y hasta cuatro jugadores que se turnaban los relevos, Messi obró distinto: se puso al servicio del colectivo, dejó en el vestuario el traje de estrella y se enfundó el de obrero y, como dicen en Argentina, laburó. Mayor protagonismo ejerció Ángel Di María, Ezequiel Lavezzi también se destacó, mientras La Pulga fue, más bien, una hormiga. Y la jugada que representó la victoria, al minuto 118 del partido, es clara muestra: en tres cuartos de cancha apretó al defensor Stephan Lichtsteiner, le robó el balón y enfiló al área; antes de ingresar, vio mejor acomodado a Di María y la cedió, para que Fideo fuera el héroe de la jornada.

Contra Bélgica, que también se esmeró en diseñar un esquema defensivo para controlarlo, repitió. Por eso, la Argentina que se vio fue más compacta, más homogénea, más colectiva. Messi entendió el mensaje del cuerpo técnico y privilegia el grupo sobre lo personal, lo individual. Quizás falte mayor tenencia de pelota, también pausa y cambio de ritmo en el medio (se supone que Messi debe aportar esas cualidades), pero lo cierto es que después de mucho tiempo, de ires y venires, de derrotas dolorosas, encontró un funcionamiento de equipo que está dando resultados (vea el video de los mejores momentos de Argentina-Bélgica). La prueba es que por primera vez desde 2006 acumuló dos partidos seguidos sin recibir goles (en 1978 y 1998 sumó tres) y, por supuesto, regresó a semifinales, un lugar más acorde con su rica historia y tradición. Antes, Argentina jugaba para Maradona y durante mucho tiempo intentó hacerlo para Messi; ahora, La Pulga juega como una hormiga para Argentina y las sonrisas regresaron, el sueño continúa…

La celebración íntima, en el camerino: tras 24 años de frustraciones, Argentina regresó a semifinales (FIFA.com).
La celebración íntima, en el camerino: tras 24 años de frustraciones, Argentina regresó a semifinales.

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Comunicador social y periodista. Apasionado por los deportes. Escritor de libros. Docente. Emprendedor y soñador, terco y persistente.

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