¿A qué le tienes miedo, Scolari?

Un 4 de julio, hace exactamente diez años, el hoy DT de Brasil perdió la final de la Eurocopa con Portugal, que era local, contra Grecia. Ese y otros fantasmas, como los del Maracanazo, Kaká y Robinho, lo persiguen y lo atormentan en la víspera del juego contra Colombia.

LibroCon su cabeza poblada de canas, con su cara de abuelo bonachón, a pesar de contar 65 años a Luiz Felipe Scolari le ha dado por caminar en el filo de la navaja. El DT de Brasil, el mismo que condujo al Scratch al pentacampeonato en Corea del Sur y Japón-2002, luego de la frustración en Francia-1998, resolvió asumir un rol que no le queda bien: el de víctima. Ve fantasmas por doquier (aunque los hay, vaya si lo hay) y siente la FIFA ha diseñado un complot para evitar que el dueño de casa alce la copa en Brasil.2014.

Y no es que se trate de especulaciones: así lo dijo abiertamente durante una rueda de prensa. “La FIFA quiere hacer fracasar el proyecto del hexacampeonato”, afirmó contundentemente, sin aportar pruebas, claro. Felipao, como se le conoce en su país, está molesto con la organización y con los medios de comunicación desde el juego inaugural, que un desteñido Brasil le ganó a Croacia luego de que el árbitro japonés Yuich Nishimura le regaló un penalti por una supuesta falta a Fred que los mil y un ángulos de las cámaras de televisión delataron no hubo. No tuvo empacho en demostrar que las críticas de la prensa le habían caído mal.

Cuando el holandés Arjen Robben reconoció que había simulado la falta que significó el penalti con que la otrora Naranja Mecánica venció de manera agónica a México y logró el tiquete a los cuartos de final, Scolari bramó: “Sobre esto, ¿qué tienen que decir?”. E insistió en la teoría de la conspiración contra Brasil, porque le anularon un gol a Hulk luego de que, como se vio a través de la tv, acomodó el balón con el antebrazo: “No sé cuánto me va a durar ser educado, estamos siendo demasiado cordiales; me preocupan los árbitros, están reticentes con Brasil”, se quejó sin asomo de pena, sin sonrojarse. Pero, como en todas partes se cuecen habas, de pruebas, nadita de nada.

Y como para que no quedaran dudas de que es presa de un ataque de pánico, en la antesala del juego contra Colombia, por los cuartos de final, se despachó con una perla: “Si perdemos, no es el fin del mundo; la vida como entrenador y como jugadores no va a cambiar”, declaró. Una frase en la que nadie habría reparado en caso de salir de los labios de José Néstor Pékerman, técnico de Colombia, o de los de Jorge Luis Pinto, que con Costa Rica se va a medir a la poderosa Holanda, o de los de Marc Wilmots, que con Bélgica entiende que lo lógico es perder con la Argentina de Lionel Messi. Pero ¿Scolari? ¿El DT que hiló 11 victorias consecutivas en la Copa Mundo, un récord? ¿El que calló a sus críticos hace un año cuando ganó con lujo de detalles la Copa Confederaciones después de golear a España en la final?

En el partido contra Colombia, Scolari se uega mucho más que el cupo a las semifinales (FIFA.com).
En el partido contra Colombia, Scolari se uega mucho más que el cupo a las semifinales (FIFA.com).

Los pájaros disparándoles a las escopetas, dirían los abuelos. Lo cierto es que la presión sobre los hombros del DT de Brasil es cada vez mayor. El equipo no juega bien, no convence, no ofrece una idea de juego clara y definida, no brinda espectáculo y, lo que más ofende a la torcida, el entrenador tilda de ignorantes a los que lo critican y, para rematar, asume el rol de víctima. Lo rondan fantasmas, sin duda, pero no solo lo del temible Maracanazo de 1950, que sonrientes se pasean por la inmensa geografía futbolística de Brasil, así Uruguay, el verdugo de aquella ocasión, ya esté en casa. Porque Chile tuvo todo para reescribir la historia en versión siglo XXI, pero el horizontal del arco de Julio Cesar impidió el gol cantado de Mauricio Pinilla.

Y esos fantasmas pueden vestirse de tricolor, porque la Colombia de José Néstor Pékerman sabe que este partido es su momento en la historia, y ya demostró ser atrevida, dejó claro que tiene hambre de gloria. Y que no le pesa la responsabilidad, tal cual la padeció Uruguay, su más reciente víctima. “Me gusta ver jugar a Colombia, está muy bien organizada, sabe tratar al balón, tiene disciplina táctica y nada diferente de mi equipo, los respetamos mucho a ellos, pero tenemos cualidades con las que podemos asustar a Colombia”, aseguró Scolari en manifiesta intención por bajar la presión. Y agregó: “Colombia es más técnico que Chile, que tiene un espíritu y una dinámica diferentes. Colombia es mucho mejor porque juega un fútbol bien jugado. Pero no existe una guerra contra ellos, nuestra guerra es con Chile, Argentina y Uruguay que van encima de nuestro equipo con picardía y perspicacia. Con Colombia no hay esa rivalidad, tenemos una amistad, y por eso decía que es más difícil jugar con Chile”. Traducción: Colombia no le puede ganar a Brasil.

En 2004, con Scolari como DT, Portugal lloró al perder la Eurocopa que organizó.
En 2004, con Scolari como DT, Portugal y Cristiano Ronaldo lloraron al perder la Eurocopa en que fue local..

Están también los fantasmas de la Eurocopa-2004, cuando estaba al mando de la Selección Portugal, Cristiano Ronaldo incluido. Aquella vez, se recuerda, en el Estadio da Luz, de Lisboa, perdió el título contra Grecia, que también le había estropeado el debut (le ganó 2-1). Sí, la misma a la que Colombia goleó en primera ronda. A pesar de ser local, de tener armada la fiesta, de que la afición y la prensa enteras estaban de su lado, el equipo de Felipao cayó 1-0. ¡Y sabe usted en qué fecha se jugó ese partido? Un 4 de julio, hace exactamente 10 años. Ha pasado tiempo, pero los recuerdos aún atormentan al DT, que nunca pudo borrarlo de su memoria, como tampoco pudo borrar de su palmarés aquel negro lunar.

Y están, por supuesto, los fantasmas de Kaká y Robinho, los jugadores del AC Milán, a los que Scolari dejó por fuera de la lista de 23 convocados, pese a la insistencia de hinchas y periodistas. Hoy, cuando Brasil sigue sin jugar bien y sin convencer, después del terrible susto que le dio Chile, los nombres de los dos talentosos salieron a flote y, por supuesto, al DT no le cayó en gracia. Si Brasil no llega a ser campeón en 2014, así dispute la final, por los siglos de los siglos amén a Scolari lo señalarán como el gran culpable, como el único responsable, y los rostros de Kaká y Robinho lo acompañarán en cada una de sus pesadillas. El entrenador, afortunadamente para él, aún lo tiene todo para ganar la copa y pasar a la historia como el hombre que enterró al fantasma del Maracanazo, y otros más. Aunque también corre el riesgo de acompañar al tristemente célebre Barbosa, el portero que permitió el gol de Alcides Ghiggia, al que el pueblo brasileño jamás perdonó…

Kaká, Robinho y Ronaldinho (otro ausente), pilares del título en la Copa Confederaciones-2003 (FIFA.com).
Kaká, Robinho y Ronaldinho (otro ausente), pilares del título en la Copa Confederaciones-2003 (FIFA.com).

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